Con la lengua fuera…
Uf, qué calor… Ya me conocéis, soy Tito. Llegué a finales de marzo a Salvando Galgos y sigo en la residencia, esperando encontrar a la familia que me quiera y me de mucho cariño y amor. Ya voy confiando más en las personas… si es que, en el fondo, me encanta que me acaricien y me susurren al oído.