Cierzo
Cierzo fue recogido en febrero del 2010. Estaba cansado y abatido… Había sobrevivido gracias a su buen talante y su dulzura, gracias a la cual mucha gente de una urbanización por la que rondaba le había dado de comer y beber.
Sus cicatrices nos hablaban de su vida anterior: el rabo pelado, un gran callo en el pecho y un muslo sin pelo nos hacían saber que Cierzo había vivido mucho tiempo encerrado, durmiendo sobre un suelo de hormigón. Además le habían torturado, alguien limó sus incisivos inferiores hasta la encía, también los incisivos y colmillos superiores fueron limados.
Desde diciembre de 2010 Cierzo comparte su vida con Noemí en el País Vasco. Os deseamos que seáis muy felices y que lo compartáis con todos nosotros.
